Psoriasis

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica y no contagiosa que afecta principalmente a la piel y las uñas y que se asocia con otras afecciones de salud conocidas como comorbilidades. En la piel, la psoriasis se manifiesta en forma de manchas (placas) localizadas o generalizadas. Estas placas suelen ser escamosas, pican y pueden ser de color rojo o rosa en pieles más claras y de color púrpura, marrón o gris en tonos de piel más oscuros. Las placas suelen afectar a los codos, las rodillas, el cuero cabelludo y la zona lumbar, pero pueden aparecer en cualquier parte.

Además, las personas con psoriasis son más propensos a padecer otras afecciones crónicas conocidas como comorbilidades, como enfermedades cardiometabólicas (por ejemplo, cardiopatías, hipertensión arterial, diabetes), enfermedad inflamatoria intestinal, enfermedad renal y ansiedad o depresión.

La psoriasis puede suponer una carga física, emocional y social que afecta a la vida cotidiana. Además, la exclusión social, la discriminación y el estigma también pueden tener un gran impacto en la persona que vive con psoriasis y en sus familias.

Tipos de psoriasis

El tipo más común es la psoriasis en placas. Otros tipos de psoriasis incluyen la guttata (pequeñas manchas en forma de gota), la inversa (pliegues cutáneos), la pustulosa (pústulas sobre piel enrojecida) y la eritrodérmica (poco frecuente, grave, requiere atención urgente).

La psoriasis es una enfermedad crónica. Los periodos en los que aparecen o empeoran las placas se denominan brotes, y los periodos en los que desaparecen se denominan remisiones. La remisión no significa necesariamente que la enfermedad se haya curado; esta remisión es solo temporal y los brotes pueden reaparecer. También puede afectar a las uñas y, en algunas personas, a las articulaciones y las inserciones tendinosas, causando artritis psoriásica, con dolor articular, hinchazón y rigidez.

Ilse, viviendo con Psoriasis

¿Por qué aparece la psoriasis?

La causa exacta de la psoriasis no se conoce del todo, pero se cree que varios factores contribuyen a su desarrollo, entre ellos:

  • Genética: ciertos cambios genéticos hereditarios pueden aumentar la probabilidad de desarrollar psoriasis.
  • Sistema inmunitario: en la psoriasis, este se vuelve hiperactivo y las señales inmunitarias de la piel se desequilibran, acelerando el ciclo de renovación celular de la piel.
  • Factores desencadenantes: La psoriasis puede desencadenarse por factores tanto internos como externos, como lesiones cutáneas leves, quemaduras solares, infecciones, ciertos medicamentos, hábitos de vida y periodos de estrés psicológico.

La psoriasis no se puede prevenir. Sin embargo, comprender y minimizar estos factores desencadenantes puede reducir la probabilidad o la intensidad de los brotes.

Descubre los factores desencadenantes de la psoriasis

Ivet, viviendo con Psoriasis

¿Cómo se diagnostica la psoriasis?

La psoriasis se diagnostica normalmente mediante un examen de la piel. Sin embargo, cuando las lesiones son atípicas o en caso de duda, se puede realizar una pequeña biopsia de piel y analizarla para confirmar el diagnóstico.

Para decidir las alternativas terapéuticas, los profesionales sanitarios evalúan qué superficie de piel está afectada y la gravedad de las placas. También comprueban si la psoriasis se encuentra en zonas muy visibles, como la cara, las manos, los pies, los genitales, las uñas o el cuero cabelludo. Otros factores importantes son el grado de afectación en la vida diaria y la presencia de síntomas articulares.

Más información sobre el diagnóstico de la psoriasis

Signos y síntomas de la psoriasis

La psoriasis se manifiesta principalmente como manchas rojas y elevadas en la piel, cubiertas de escamas de color blanco plateado, conocidas como placas. Suelen aparecer en los codos, las rodillas, el cuero cabelludo y la zona lumbar, aunque pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo. Estas placas suelen causar picor o dolor y, en casos graves, la piel puede agrietarse y sangrar. También es posible que notes cambios en las uñas, como pequeñas hendiduras llamadas «pitting», decoloración o que la uña se separe del lecho ungueal. Muchas personas también experimentan rigidez, hinchazón o dolor en las articulaciones, una afección conocida como artritis psoriásica, que a menudo acompaña a los síntomas cutáneos.

¿Cómo se trata la psoriasis?

La psoriasis requiere un tratamiento de por vida. El objetivo del tratamiento es controlar los signos y síntomas y mejorar la calidad de vida. Las opciones de tratamiento para la psoriasis incluyen tratamientos tópicos, fototerapia y fármacos sistémicos.

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Referencias

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